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SIDA y Leucemia felina (FIV y FeLV)

Foto SIDA y Leucemia felina (FIV y FeLV)

¿Has oído hablar de los retrovirus? ¡Seguro que sí! El retrovirus tristemente más famoso es el virus del SIDA o inmunodeficiencia (FIV).

Los gatos pueden padecer dos tipos de infecciones provocadas por retrovirus la Inmunodeficiencia y la Leucemia Felina (FeLV). Algunos pueden incluso infectarse simultáneamente con ambos virus.

Ambas enfermedades son contagiosas y afectan al sistema inmune del gato, lo que reduce su capacidad de defenderse de los agentes patógenos o microorganismos, como bacterias u otros virus. Los síntomas pueden ser muy variados y suelen ir acompañados de un progresivo deterioro del estado general con apatía, pérdida de peso e infecciones crónicas producidas por otros microorganismos oportunistas que se aprovechan de la situación. En el caso de la Leucemia son frecuentes además la anemia y tumores. La infección puede permanecer latente durante un periodo variable de tiempo sin mostrar síntomas hasta que la enfermedad se manifiesta.

¿Qué es la leucemia felina?


El virus de la leucemia felina es un retrovirus del tipo gammaretrovirus, responsable de la aparición de enfermedades como anemia no regenerativa, inmunosupresión y neoplásicas como linfomas, leucemia y trastornos mieloproliferativos.  La prevalencia es muy variable dependiendo de la zona o núcleo de población estudiado (albergues, gatos de ciudad…)

La principal ruta de infección del virus es el contacto con la saliva o secreciones nasales de los gatos infectados, por lo tanto, el acicalamiento en gatos que se llevan bien, o el uso de bebederos y comederos comunes facilita la eficiencia de la infección.

 ¿Qué es el SIDA felino?

El virus de la inmunodeficiencia es un retrovirus del género Lentivirus, responsable de la aparición de cuadros de SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirido) como consecuencia de la muerte de linfocitos T. Pudiendo llegar a producir la muerte del animal debido al desarrollo de un síndrome crónico de consunción (pérdida de peso y deterioro físico), enfermedad neurológica, neoplasia y/o infecciones oportunistas sistémicas.

Existen 5 subtipos  genéticamente distintos en todo el mundo: A, B, C, D y E: Los subtipos identificados más frecuentemente son el subtipo A y B.  En Europa se ha observado mayoritariamente el subtipo A y B. En Estados Unidos, el subtipo A es el predominante excepto en la costa este, que es el B, pero también están presentes lo otros subtipos. Se ha visto que un mismo gato puede ser infectado por varios subtipos.

 ¿Cómo se diagnóstica?

 El diagnóstico de estas enfermedades  puede ser complicado por la inespecificidad de los síntomas, aunque existen tests de laboratorio que pueden ayudar mucho al veterinario. A veces los resultados de estos tests son dudosos y requieren varias pruebas sucesivas para conocer la presencia del virus y la respueta del cuerpo ante este, pues no todos los animales responden igual. Algunos quedan solo de portadores sin presentar clínica mientras que otros pueden padecer un cuadro agudo con viremia persistente llegando a producir la muerte.

¿Qué síntomas produce?

Es probable que durante los primeros estadios de la infección los gatos no manifiesten ningún signo de enfermedad. No obstante, al cabo de algunas semanas, meses, o a veces años posteriores a la infección inicial, la salud del gato comienza a deteriorarse paulatinamente o a presentar enfermedades recurrentes seguidas de estados temporales de salud relativa. Entre los principales signos que pueden destacarse caben mencionar: pérdida de apetito, disminución progresiva de peso, desmejoramiento del aspecto y calidad de su pelaje, aumento de tamaño de los nódulos linfáticos, fiebre persistente, infecciones en la piel, la vejiga (cistitis), las vías aéreas superiores, diarrea, cambios de conducta, trastornos reproductivos, entre otros.
Manteniendo los cuidados de salud adecuados y en condiciones ideales un gato infectado puede vivir con un aparente estado de salud durante meses  o años.

¿El virus puede contagiarse al hombre?

No. A pesar de la similitud del virus de la leucemia felina con el virus de la inmunodeficiencia humana o Sida, nunca se ha detectado infección con FeLV en los seres humanos. No obstante, algunas personas deben tener precaución con los gatos infectados ya que estos animales pueden presentar otras enfermedades concurrentes que sí ofrecen riesgo para la salud de ciertos grupos de personas, como los inmunosuprimidos, los bebés, ancianos y las mujeres embarazadas.

 

Tratamiento FeLV/ FIV

 Hasta el día de hoy no existe un tratamiento curativo para esta enfermedad, sólo se pueden utilizar tratamientos paliativos que aumenten la calidad y esperanza de vida.

Tratamiento precoz, agresivo y más duradero de complicaciones bacterianas, parasitarias… a las que son más susceptibles debido a la inmunosupresión que padecen aunque no sea detectable ya que la respuesta inmune mediada por anticuerpos está afectada en todos los gatos infectados por FeLV.
Tratamiento de linfoma con tratamiento quimioterápico específico. Puede dar supervivencias de hasta dos años en algunos gatos.
Antiviarles
Inmunomoduladores
Aparte de los medicamentos, la alimentación de gatos con sida debe ser especial. Se recomienda que la dieta sea de alto contenido calórico, por lo que las latitas y la comida húmeda son un aliado perfecto para luchar contra el deterioro del animal contagiado
 

¿Qué tengo que hacer si tengo un gato enfermo conviviendo con otro sano?

 
A LOS GATOS QUE CONVIVEN CON EL ENFERMO:
Testar a todos los gatos de casa
Informar del riesgo para los gatos sanos y de que lo mejor para no infectarlos es aislarlos.
Esterilizar a todos los gatos.
No introducir a nuevos gatos para prevenir infecciones y peleas.
El riesgo para los gatos que ya vivían con un FELV + no es muy alto ya que han sido infectados antes y pueden ser inmunes para una nueva infección. Se estima que el riesgo es de un 10-15% si es gato sano había vivido con el enfermo durante varios meses. De todos modos, la neutralización de virus por anticuerpos no es duradera de por vida, por lo que un gato que inicialmente es inmune, con los años puede llegar a infectarse.
El virus FIV se transmite básicamente por mordeduras o heridas en peleas, por lo que la probabilidad de transmisión dentro de grupos estables y pacíficos es prácticamente nula.
Se deberá vacunar anualmente de leucemia felina para aumentar la inmunidad natural y prevenir de que la vacuna no protege al 100%
Controlar bien a otros gatos enfermos para que no contagien al gato infectado por FIV.
Evitar corticoides en gatos negativos que conviven con positivos a FeLV ya que hay riesgo de reactivación de infección latente.
 
 
CUIDADOS DEL GATO ENFERMO :
No debe salir a la calle para no diseminar la infección.
Mantener una buena nutrición y evitar carnes crudas por riesgo de contagio de Toxoplasma.
Mantener programa de vacunación para prevenir infecciones. Se ha comprobado que su sistema inmune no responde tan eficazmente como un gato libre de infección vírica ante la vacunación de rabia.
Desparasitar interna y externamente
Revisiones cada 6 meses para curar cualquier posible patología de forma temprana: hacer analítica de sangre, radiografía, ecografía, analítica de orina. Revisar frecuentemente la boca para evitar infecciones crónicas orales.
Pesar rutinariamente ya que la pérdida de peso es indicativo de enfermedad aunque no se detecte otro signo.
 

 

Si tienes un gato, sabes que estos animales de compañía son muy especiales. Como mascotas, los felinos son fieles compañeros y si quieres cuidarlo tanto como él a ti es importante que sepas las enfermedades que puede padecer para prevenirlas y tratarlas.

Es importante que tengas en cuenta que la esperanza de vida de un gato con sida no es fácil de predecir, todo dependerá de cómo responda su sistema inmunitario al ataque de enfermedades oportunistas. Cuando hablamos de una vida digna, nos referimos a que una mascota con sida felino, puede vivir dignamente teniendo una serie de cuidados mínimos. Aún cuando parezca que su salud repunta se debe estar muy atento de aspectos como el peso y la fiebre y acudir al veterinario.

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